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SITIO WEB DE SALUD Y CALIDAD DE VIDA DE LA ASOCIACIÓN COOPERADORA DEL CENTRO DE SALUD “LEONOR NATALI DE CAPPELLI”
Homenaje a dos referentes de nuestro Centro de Salud
Publicado Septiembre 2019
ELDA Y GRACIELA: EL AMOR NO SE JUBILA
Quizás no haya final feliz en la vida real. Quizás “final feliz” se trate de un oxímoron. A no amedrentarse, pues el capricho pernicioso de un escritor que se aboca a redactar las crónicas de dos mujeres cuya jubilación está a la vuelta de la esquina, no puede más que encaminarse hacia la nostalgia… hasta que la grabación con las voces de Elda y Graciela, las dos en cuestión, entran como ciencia contra la creencia, llenando los huecos de la libre interpretación con su verdad: “Yo soy feliz y siento un gran placer”, dice Elda Blanco. “GRACIAS por el AMOR y la CONTENCIÓN”, exclama Graciela Goñi.
“Hola, soy Elda. Mi rol en el Centro de Salud siempre fue el de enfermera de la Guardia y de los Consultorios. No me dejaban
trabajar en el turno noche porque era muy chica. Las señoras de la cooperadora me cuidaban mucho. Sobre todo la señora
Leonor Cappelli, la cual tiene muy merecido el hecho de que el Centro de Salud lleve su nombre”, expresa con entusiasmo.
Ingresó al Centro de Salud en 1975, con 18 años de edad y siendo Auxiliar de Enfermería.
“Llegué al hospital cuando todavía se hacían operaciones de garganta, nariz y oído. Hasta que se presentó el decaer del
Hospital Menor de Ingeniero White, quedando sólo cuatro enfermeras ante la posibilidad de que el hospital se cerrara. Pero
no bajamos los brazos, luchamos para que se mantenga abierto, hasta que pasamos a ser municipales. Esa lucha tuvo su
recompensa. Mire: sigue abierto a toda la población y a todo su alrededor”, subraya Elda.
Ese período de perseverancia junto a las damas de la Cooperadora fue el que desencadenó la mayor cantidad de anécdotas
que Elda contó a quienes iban ingresando a trabajar al hospital.
“Aprendí mucho de mis compañeras mayores, que eran mucho más grandes que yo. De todas maneras, me recibí de Enfermera
Profesional a los 50 años, por eso digo que nunca es tarde para estudiar y mejorar”, destaca Elda, quien recuerda sus 40 años
en la institución con alegría.
Y a veces, son terceros quienes le recuerdan su paso por el edificio de Harris y Lautaro.
“Atendí a los padres, luego a los hijos y finalmente a los nietos –dice Elda–. Tres generaciones. Siempre muy respetuosos y
escuchando las pautas dadas por nosotras, las enfermeras, que éramos una por turno. Mucho trabajo, pero nos consideraban
sus referentes. Fue un placer asistirlos en, a veces, duros y difíciles momentos.
“Yo soy feliz y siento un gran placer por haber trabajado 'El Hospitalito', como dice la gente; siempre mi deseo es que se pueda
dar más”.
Elda
Graciela
Graciela Goñi ingresó el 1 de septiembre de 1992, como asistente dental, con 13 años de experiencia en ese
rubro y con los temores lógicos de un nuevo comienzo.
Después de algunos años, otro 1 de septiembre empezó a desempeñarse como mucama ya en planta
permanente. Al cabo de unos meses, comenzó a ocupar el rol por el cual es más reconocida en la actualidad:
encargada de la Farmacia.
“Para ese lugar me preparé... Hice cursos, me recibí de enfermera. Hoy, otra vez en septiembre, cumplo mi
ciclo, jubilándome”, comenta Graciela, quien se apresta a agradecer. Y cuando alguien está agradeciendo, no
se lo interrumpe.
“Si hay algo que destacar sobre la comunidad whitense es que en 27 años no recuerdo haber tenido JAMÁS un
problema o desencanto con nadie, por ello mi agradecimiento a todos.
“A mis compañeros, a TODOS, absolutamente a TODOS los que pasaron en tantos años, a los que aún estamos
juntos, les digo que dejaron en mí, muchísimos buenos recuerdos. Con algunos compartimos muy buenos
momentos, con otros sellamos una amistad.
“Siempre Sentí a mi querido hospitalito como mi segundo hogar. Y cada uno de los que integran esa gran familia
con la que pasé tantos años, ocupa un lugar muy especial en mi corazón... Anécdotas y recuerdos tengo miles,
algunos me hacen reír, otros añorarlos... pero lo que JAMÁS en lo que me quede de vida olvidaré, es que en los
peores momentos que viví, estuvieron allí incondicionalmente. GRACIAS por el AMOR y la CONTENCIÓN”, Graciela.